Jose Antonio Molina Pasadas

@Jose_Lamperouge

 

Los youtubers y las tendencias que conviven con ellos se han convertido en el centro del universo de Internet, aquella chispa que comenzó con los primeros gameplayers o creadores absolutamente random dio vida a un fuego que hoy es imparable, una explosión que, como es obvio, los medios de comunicación de siempre no han podido ignorar.

Y me refiero a la televisión, que primero reaccionó como lo haría una célula, intentando reproducirse dentro del organismo de la plataforma y, a su vez, atrayendo a los propios youtubers a su mundo con programas temáticos que, como se esperaba, acabaron en fracaso.

Tras esta fase procedieron a la ofensiva, así empezó la campaña anti-youtuber, una caza de brujas que se acabaría diversificando y expandiendo hasta abarcar a los “millenials” como conjunto.

Pero seamos serios, los escándalos alrededor de los youtubers ya venían floreciendo mucho antes de que los pollavieja arremetieran, no era necesaria ninguna caza de brujas para dejar a la vista que la plataforma ofrece tantas oportunidades para construir como para lo contrario.

Esto, como todo dentro de Internet, se ha ido evidenciando solo a medida que la identidad del youtuber promedio se iba forjando y la comunidad crecía y crecía, recuerdo escuchar la palabra “salseo” por primera vez en un directo del señor Mangelrogel allá por el 2013, y anda que no ha llovido y habido salseo desde entonces…

Peleas no de perros, sino por perros, negocios que supuestamente se habían ido al traste por culpa de bromas telefónicas, calumnias, bulos y un sinfín de cifras millonarias que se suponía se estaban embolsando estos creadores, y la cosa tuvo su gracia cuando estuvo dentro de unos límites, dirán muchos…

Porque hoy ya no es ninguna sorpresa enterarse de que este o aquel ha utilizado su fama para intimidar a sus competidores, ganar aún más dinero o incluso tener sexo con menores… De hecho, viene a ser todo lo contrario: Y es que todo se ha masificado, los seguidores, las visitas, la difusión… y todo lo malo también. Pero, ¿hasta qué punto podemos sorprendernos? Las celebridades siempre van a caer en los mismos tropos.

Lo que diferencia, sin embargo, a YouTube, es que consigue que de verdad creamos que conocemos a estas personas: Les vemos dentro de sus casas, sabemos lo que les gusta, lo que odian, lo que les da miedo, conocemos sus sueños, sus manías y hasta qué comen… Es una nueva dimensión que ningún otro formato había alcanzado, y como tal, conlleva una conexión completamente nueva para con el espectador.

Que se ríe, sí, pero que también se implica incluso sin saberlo a un nivel emocional con esas personas que cree conocer, y no es de extrañar que como mínimo muestre interés cuando una de ellas se ve envuelta en algún asunto peliagudo y tome partido, y defienda, y acuse, y se sienta decepcionada y traicionada…

Los seres humanos somos viscerales y, de entre todos los seres humanos, los españoles y latinos tienen la mala suerte de serlo aún más, y en este caldo de cultivo lo más normal es que figuras como Dalas acaben ocupando la posición que ocupan, así como otras ya lo hacían antes de que hubiese Youtube, siquiera Internet…. El problema es que, irónicamente, con la era de la información y la comunicación, los focos parecen haberse encogido mucho más en torno a temas como este y nos obcecamos y olvidamos cosas.

Cosas como que no somos los únicos que lidian con estos salseos, que llegan a ser incluso más sonados en otras partes del mundo (ejem, Logan Paul). Como que siempre existirá gente desenfadada como El Rubius, que puede gustarte o no gustarte, pero tienes que reconocer que jamás se mete en líos a propósito e incluso rehúsa responder a aquellos que buscan precisamente eso.

Y sobre todo se nos olvida que no todo son ángeles y demonios, que esas personas tras la pantalla son tan reales como la bondad y la maldad que portan y todos portamos por igual, jamás vamos a dejar de dudar en lo que a nuestra relación con otros respecta, es parte de nuestro reto como personas y lo va seguir siendo mucho después de YouTube.

Tú decides con lo que te vas a quedar y de quien. Tú decides lo que vas a ver y de quien lo vas a ver. Tú decides lo que piensas sobre ello. Y mientras lo haces, como decía el maestro Freddie Mercury, el espectáculo debe continuar.

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