Miguel Burgos.

@miguelburgos98

 

Pablo Iglesias, el líder de Unidas Podemos tuiteó recientemente sobre la regulación del cultivo de marihuana en España para exportarlo a Canadá con denominación de origen, apoyándose en que tenemos un clima excelente para su explotación y gracias a los ingresos generados, podríamos contar con la mejor sanidad del mundo. Vamos a empezar haciendo un resumen de la actualidad del cannabis en España después de la actuación de la ley mordaza.

En España no está permitida la venta, consumo, ni cultivo de esta droga, salvo algunas excepciones.El consumo y la posesión no constituye delito alguno si no estamos en la vía pública, por tanto, esto se reserva al ámbito privado. En el caso del cultivo, a diferencia de lo que creen algunos, no se sanciona por el tamaño del cultivo, o número de plantas, sino que hablamos de que nuestro cultivo no puede verse desde la vía pública. Lo que sí tenemos totalmente prohibido con penas de 1 a 6 años de cárcel es la plantación para venta o tráfico.

Si hablamos en términos medicinales, sí es legal su cultivo, pero solo para consumo en el extranjero, y necesitaremos de un permiso especial y contrato con una empresa de otro país.

¿Qué propone Iglesias? Busca una legalización a través de una empresa pública que mantenga un control del cultivo y de la comercialización para usos recreativos y terapéuticos, ingresando una cantidad de dinero muy importante a las arcas del Estado.

Si ponemos algo de crítica al tema podemos hablar del miedo al narcotráfico, ¿será la legalización una ayuda o una contra al narcotráfico?, por no hablar de la facilidad añadida a los jóvenes para conseguir esta droga, al igual que ocurre con el alcohol. La marihuana siendo ilegal es la tercera droga más consumida en nuestro país, y el 94% de los menores de edad que han acudido a desintoxicación ha sido por el cannabis. Los efectos negativos pueden ser brotes psicóticos, esquizofrenia, problemas de memoria, de concentración, disminución de la motivación, destrucción neuronal, etc.

Hecho este análisis queda plantearse algunas preguntas. ¿Hasta qué punto es rentable legalizarla, teniendo en cuenta que el dinero recaudado por el tabaco es la mitad que el gasto que produce sanitariamente?, ¿va a empeorar la salud de las personas y aumentar el consumo? Cada cuál tendrá su opinión, pero no podemos perder de vista nunca que hablamos de una droga, de esas que matan, que dejan marcas de por vida y que rompen familias y dejan en bancarrota.

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