Nauyaca.
@bringthenauyaca

España registra una denuncia de violación cada seis horas, y desde el sonado caso de la La Manada están incrementando las amenazas. La seguridad de las mujeres está en su punto más débil. Justicia patriarcal, sistema asesino. Y aún podemos dar las gracias por lo que tenemos.

El pasado martes se filtra información escalofriante sobre una nueva violación en grupo en la India. Cinco jóvenes activistas son amenazadas y amedrentadas para internarse en un bosque, la denuncia detalla lo ocurrido incluído el hecho de que la agresión fue grabada con los teléfonos móviles de los violadores. La policía asegura tener a algunos de ellos identificados pero ofrece una recompensa de 50.000 rupias (no llega a los 800€) para la persona que ayude a identificar al resto de depredadores sexuales del grupo.

La India más rural se hunde en un sistema anticuado, patriarcal, violento y misógino. A pesar del creciente avance en las zonas urbanas, las mujeres de las zonas más empobrecidas siguen sin tener acceso a algo tan básico como una compresa, se estima que sería el 70% de las mujeres de todo el país. El territorio más rural sigue viéndose bajo el peso de la religión pero, aún más importante, el sistema de las castas y el “Dowry”. Este último podemos entenderlo como la dote de la novia. Enseres de cocina, dinero e incluso joyas: todo un regalo de la familia de la novia para la familia del novio. El matrimonio no supone prestigio para la familia de la joven, tampoco una mejora en la vida de ésta. Es el deber de sus padres el casarla con un hombre que siga su misma religión y forme parte de su misma casta. Es por ello que una alarmante cantidad de niñas no están escolarizadas en India, pues se considera más importante educarla en las labores del hogar para que pueda mantener una casa y una familia.

La comida no está envasada, todo se cocina al día a día para evitar perder dinero y que se eche a perder, esto supone que las mujeres deban pasar incontables horas en la cocina para preparar las cuatro comidas. El principal trabajo de una mujer: la cocina. Conseguir un empleo está descartado a menos que hayas recibido una educación, algo más posible en la India más urbana, donde las familias más ricas buscan avanzar socialmente e implantar mejoras esenciales en la sociedad del país. Algo difícil de conseguir puesto que, nuevamente, se produce un choque con la parte más ortodoxa y conservadora del país, que supone una gran mayoría.

La India es el segundo país con mayor población del mundo, sólo en Nueva Delhi se registra una media de 10 violaciones diarias, también a menores (recientemente la población india se manifestó y exigió mejoras en el sistema judicial al saberse de la violación de una niña de ocho meses). En 2012 el sonado caso de “Nirbhaya” (“Sin miedo”, en hindi) lanzó a la población a las calles, se exigió mayor seguridad y mejor eficiencia en el sistema judicial respecto a los delitos sexuales pero seis años después la policía dice no haber recibido todos los agentes que se habían prometido para cubrir mayor terreno, atender mejor a la población y hacer mas fluídas las investigaciones. Hace poco se aprobó la sentencia de muerte para quienes violen a menores de 12 años. Esto pone un punto más en la interminable lista de intentos del gobierno por mejorar la situación de la población femenina en el país.

La feminización de la pobreza (mujeres totalmente dependientes de sus padres y, más tarde, de sus maridos), el analfabetismo como uno de los principales baches en su búsqueda de trabajo (si tratan de conseguirlo fuera del hogar) y un sistema que las tiene desprovistas de cualquier seguridad y protección.

Culpabilizar a la víctima de una violación es algo con lo que seguimos familiarizados en el primer mundo, pero el rechazo de las mujeres victimas de violación lleva a echarlas de sus casas, resultándoles imposible acceder a un empleo normal. Muchas mueren en la pobreza, otras cientos se ven obligadas a ejercer la prostitución para poder sobrevivir.

Sea casada, violada, prostituida, menor o mayor de edad, la mujer india siempre es víctima del sistema de castas, del gobierno, del silencio y del patriarcado. Nacer mujer no vale nada, la propia familia es quien paga para que otra la acoja como esposa. Como si compraran favores, como si compraran muñecas.

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