Psycho

@GuillePsycho

Ah, maravilloso refranero español, y que acertado en esta ocasión el título, sobre la situación que me dispongo a presentarles, y es que les hablo de nada más y nada menos que el enésimo caso que salpica a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)

Para colocarlos en antecedentes hablaré que esta sociedad es para empezar una empresa privada dedicada a la gestión de la cultura, gestionando el cobro y la distribución de los derechos de autor de los autores y editores de este país que pagan un canon por registrar sus obras y evitar así su plagio. Tiene sentido por tanto su existencia, aunque debería ser parte del Estado español, pero con el nulo interés que ha procesado siempre en este tipo de cuestiones tampoco iremos a hablar de eso…

Esta labor de preservación cultural era cuestión de la SGAE. Y si nos ponemos a hablar de cultura cabe destacar el poder que ejerce la cultura en la sociedad, porque aunque no nos demos cuenta consumimos cultura todos los días, ya sean mediante libros, artículos, series, películas o mediante la música entre otras formas, solo remarco las principales. Como dijera el tío Ben a Peter Parker “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y es que el hecho de tener un monopolio de algo que se consume a diario y a ingentes cantidades, ya que la tecnología del siglo XXI nos permite acceder a los contenidos culturales con una facilidad asombrosa es peligroso, y digo peligroso porque puede acarrear gracias a una mentalidad recaudatoria y liberal un gran perjuicio a la sociedad en lugar de salvaguardar la cultura.

Si repasamos el historial más reciente de la SGAE nos damos cuenta de que están llenos de polémicas, intentaré hacer un breve repaso de todas las que han ido aconteciendo a lo largo de estos últimos años: En primer lugar sin duda pesa la sempiterna acusación de de promover y financiar campañas que asocian el libre intercambio de archivos P2P y la copia sin ánimo de lucro con delitos pese a estar estipulado que son derechos de todos los ciudadanos el acceso a la cultura, hasta tal punto llegan la SGAE que el lanzamiento del disco con Vale Music en 2004 con grupos desconocidos llamado “No a la piratería” aparecían vendedores de top manta en cierto carácter xenófobo. No acaban aquí los problemas como fueron el famoso cobro por la copia “para uso privado del copista” de una obra musical o audiovisual ya divulgada, que en buena medida atenta contra la presunción de inocencia sobre todo en internet, de hecho la Unión Europea en 2010 lo declaró ilegal. Sin duda otra de las múltiples polémicas en las que se ha visto envuelta es el mismo reparto de las recaudaciones por derechos de autor dentro de la SGAE en las que los artistas apenas reciben la cuota en caso del uso de sus derechos de autor. Por no hablar de las polémicas a raíz de defender su honor contra webs como putasgae o la frikipedia. Y si de afán recaudatorio hablamos dentro de la SGAE tienen un sentido muy agudo al intentar recaudar dinero con conciertos benéficos, por obras que son patrimonio de la humanidad, por un canon digital que se considera ilegal, por las multas a pueblos que han puesto música en sus verbenas o el cobro de copyright sobre obras que tienen licencias libres et cetera

Y ahora, una nueva polémica azota las paredes del Palacio Longoria y es que las principales discográficas Warner, Sony, Universal, BMG y Peer han decidido que el reparto con la SGAE ya no es lo suficientemente beneficioso, reparto por el cual la propia SGAE se embolsaba más del 40% de todos sus ingresos, y han decidido marcharse. ¿Será suficiente para tumbar la vetusta y anticuada sociedad? Esperamos en defensa de la cultura que no sea del todo así, pero sí que haga que se recomponga de una forma que deje de tener un afán recaudadorio y haga una defensa clara de autores y consumidores de prácticas que no sean beneficiosas para ámbos.

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