Mara Rodríguez

@unkilodemint

La digitalización de la sociedad no se está dando de manera progresiva y por igual en todo el mundo.

El avance de las conocidas como TIC, Tecnologías de la Información y la Comunicación, permite muchas ventajas: Tener acceso a mayor información, reducción de los costes en el sector laboral o el aumento de la productividad en algunas industrias a nivel global. Gracias a Internet, es posible que yo comparta con vosotros esta información, y que miles de personas en todo el mundo puedan estar conectadas y en contacto. Sin embargo, y aunque suene contraproducente, más de la mitad de la población mundial, vive a las espaldas del ‘mundo online’, lo que supone una gran diferencia en cuanto a desarrollo y oportunidades se refiere. Éste contraste es conocido como brecha digital.

Aunque realmente y para ser más concretos, la brecha digital es ‘la separación que existe entre las personas que utilizan las TIC como algo rutinario en su vida diaria, y aquellas que no tienen acceso a las mismas, o que si lo tienen no saben utilizarlas’. Bien, dicho esto, para hablar del impacto de la tecnología y la digitalización en el mundo, hay que dividir entre países desarrollados y altamente digitalizados, y otros que parecen estar quedándose a la cola de entrar en esta vorágine.

Pero centrémonos en África. Según un gráfico de Statista (el portal estadístico por excelencia de todos los usuarios de la red)publicado recientemente, solo el 35,2% de la población africana tendría acceso a internet. Cifra sorprendente, frente al 95% que arrasa en Norteamérica o incluso al 85,2% si hablamos de Europa.

El analista de telecomunicaciones Richard Hurst, autor de varios informes de investigación sudafricana, comentó ‘África está muy por detrás del resto del mundo, y parece que la diferencia solo va a ir aumentando, a menos que se haga algo al respecto’. A pesar de todo, él mismo afirmó que hay algo de esperanza, ya que casi la mitad de las conexiones de banda ancha en África, son inalámbricas. ‘La clave para el crecimiento es crear un ambiente en el que las operadoras de estas nuevas tecnologías puedan reducir los costes’. ¿Qué pasará finalmente? ¿Avanzará África tecnológicamente hablando, o seguirán a la cola de los grandes países de la comunicación?

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