Marta de Miguel Rueda

@sandiasonriente

Para terminar el artículo de las últimas semanas, seguiremos analizando y trayendo al mundo actual la Guía de la buena esposa de 1953. Por si te lo perdiste, dejo el enlace de la primera y segunda parte aquí mismo:

https://elcorreodelastermopilas.es/2018/07/08/guia-de-la-buena-mujer-i/

https://elcorreodelastermopilas.es/2018/07/16/guia-de-la-buena-mujer-ii/

 

La versión de hoy en día podría ser “Muestra tu mejor sonrisa en Instagram (o en esa foto familiar de Facebook) para que todos vean la vida tan perfecta que tienes”. Porque da igual si el día ha sido una mierda, si sólo tienes pensamientos suicidas, si no te hablas con la mitad de tu familia o si ha habido más cuernos en tu pareja que en los Sanfermines. Lo importante, lo realmente importante, es verte feliz, sano, deportista, viajero, y un largo etcétera de hashtags que podrás añadir al pie de foto para demostrar tu perfecta vida.

La única diferencia con las reglas analizadas, es que esta nueva esclavitud la sufren ambos sexos y se muestra al mundo entero. La verdad, no sé qué es peor…

Sus temas son más importantes que los tuyos. Bueno, quizá nadie te diga eso explícitamente, pero sí se produce de forma implícita. Cuando en las reuniones familiares se escucha más a hombres que a mujeres hablar, cuando en el grupo de amigos se atiende más a lo que dicen ellos y se interrumpe más a ellas, cuando en clase se alaban más las aportaciones de ellos, cuando en el trabajo hay preocupación por el estado anímico de ellos y no de ellas, cuando se omite hablar en medios de comunicación de feminismo pero no de temas banales (y “de hombres”) o se les dedican tiempos desproporcionados, etc.

Todos los géneros son diferentes sí, pero no deberíamos serlo en derechos y obligaciones, ni en oportunidades y responsabilidades. Acabemos de una vez por todas con la discriminación en todos los ámbitos y en todas las direcciones. Empezando por uno mismo.

Otro aspecto donde cada vez más se hace llamada de comprensión, de forma a veces recíproca y otras no tanto. En este segundo caso, cuando se entiende y es lícito que ellos salgan y realicen determinadas actividades por su cuenta, con total libertad, mientras que a ellas se les ponen límites.

Pero creo que lo más habitual es lo primero, que se exija respeto del espacio propio y personal, respecto de todas las partes implicadas en la relación amorosa. Y sí, esto, por fin, es algo bueno que podríamos extraer de estas enseñanzas, siempre y cuando no se limiten a la comprensión en un único sentido. Puesto que cada ser humano necesita su espacio de intimidad y autoconocimiento, y tiene sus propios círculos amistosos y familiares, es bueno que las partes implicadas dispongan de tiempo no compartido con el resto para tener relaciones sanas.

Sin embargo, esto no debe implicar ni justificar faltas de respeto hacia el otro o la quiebra de los “contratos” relacionales. Es decir, que tener espacio para uno mismo no es equivalente a ser infiel, por ejemplo.

¡No te quejes! Porque tu opinión no vale, tus sentimientos no importan y tus preocupaciones son insignificantes. Eres una mujer, o una madre, una esposa, una novia, una hermana mayor… Todo lo que tú digas nunca podrá ser importante, ni siquiera a nivel de lo que diga o haga él. Da igual si haces más méritos, si vales más, o si estudiaste más años… NO IMPORTA.

Y posiblemente muchos penséis que esto no ocurre hoy, pero no hay más que mirar datos del número de mujeres que hay dando noticias o participando en debates, del número de mujeres políticas, de mujeres en puestos de poder o del número de investigadoras… No es una falta de talento, sino de oportunidades. Y no, tampoco se trata de establecer cuotas que llenar y adjudicar puestos por el mero hecho de cumplir cupos, sino de no cuestionar a una mujer si va a tener hijos pronto o pensar que no puede hacer determinados trabajos por el mero hecho de pertenecer a un género.

 

En fin, para todos aquellos que afirman que el feminismo ya no es necesario, que ya hemos conseguido bastante las mujeres y para aquellos que lo viven como una auténtica lucha, quiero hacer una llamada al sentido común. Señoras y señores, estamos juntos en esto así que TODOS deberíamos luchar día a día por hacer el mundo un lugar mejor, en lugar de discutir quién es el mayor afectado en una guerra sin sentido.

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