Cauto,
@CautoRamone

Hoy, sábado 8 de septiembre, se cumplen 100 días de gobierno de Pedro Sánchez. Un gobierno que empezó siendo, como la gran mayoría de la izquierda pensábamos, más fachada que otra cosa, un gobierno de postureo que quiso contentar a todo el mundo y que poco a poco ha ido diluyéndose y cayendo en contradicciones constantes. Haremos un repaso a estos 100 días de presidencia y a los nuevos retos a los que se enfrenta.
Su gobierno empezó bien de cara a la galería poniendo a 11 mujeres de ministras del total de 18 ministros que conforman su gobierno. No sólo eso, sino que algunas de ellas habían trabajado en la Comisión Europea, y eso tranquilizó a los sectores más liberales y conservadores.
Pero a la primera semana ya empezó la crisis en su gobierno al destaparse que el Ministro de Cultura, Màxim Huerta, había defraudado a Hacienda el año pasado. Al final acabó dimitiendo. Esto estalló en medio de otra crisis, la del buque Aquarius que llevaba a bordo 600 inmigrantes a los que Pedro Sánchez aceptó acoger. Este gesto se vio bien por parte de la comunidad internacional, pero sólo fue eso, un mero gesto, porque en agosto expulsó ”en caliente” a 116 inmigrantes que habían saltado la valla de Melilla.
Este bandazo es uno de tantos que ha dado el Gobierno. Otro de ellos fue la renuncia de Sánchez a convertir el Valle de los Caídos en un Museo de la Memoria, como venían defendiendo los socialistas. Ahora se conforman con sacar de allí los restos de Franco, el único enterrado allí que, según ellos, no es víctima de la Guerra Civil ni de la dictadura. Se ve que el conspirador José Antonio Primo de Rivera que allí está enterrado fue una víctima inocente.

Esta semana, Sánchez e Iglesias parece que han llegado a varios acuerdos de cara al futuro de la legislatura, ya que se deben aprobar los Presupuestos Generales, la piedra angular de la legislatura para ambos, porque permitirá priorizar políticas y mostrar el estilo de su gobierno en contraste con el de Mariano Rajoy, mientras que la situación de Cataluña se presenta caliente este otoño con el juicio a los independentistas encarcelados y el aniversario del 1-O, a la vez que Albert Rivera y sus secuaces calientan más el ambiente con las peleas de lazos amarillos.Entre los acuerdos más importantes están, en materia económica, estudiar medidas para luchar contra los precios abusivos del alquiler, subir el IRPF a las personas que ingresen más de 140.000 euros brutos al año, la bajada del IVA para productos de primera necesidad y la reducción de los impuestos para los autónomos. En materia educativa acordaron revertir las medidas regresivas de Rajoy, disminuyendo la ratio de alumnos por aula, rebajando las tasas y aumentando las becas, además de dar un empujón a la gratuidad de las escuelas infantiles de cero a tres años y el impulso de la gratuidad del material escolar.
En el tema de la Memoria Histórica parece que Sánchez ha dado un segundo bandazo y ahora sí se compromete a crear un Museo Estatal de la Memoria, además de retirar la medalla y la pensión al torturador Antonio González Pacheco, ”Billy el Niño”, que no debería ser el único perjudicado ya que hay otros criminales franquistas menos famosos que tienen los mismos privilegios que él. Esperemos que todos estos acuerdos no se queden en agua de borraja y sólo sean otro intento de quedar bien.
Pero el panorama de Cataluña se presenta complicado. Torra insta a Sánchez a aceptar un referéndum vinculante de autodeterminación, a la vez que declaró que no podría aceptar otra resolución que no fuese la absolución de los encausados, mientras Sánchez pide acatar la decisión judicial de los políticos encarcelados.
El Gobierno ha mandado ya a 600 antidisturbios para la Diada que se celebra dentro de 3 días, así que veremos a ver cómo se desarrolla el asunto catalán que no parece que vaya a tranquilizarse y que va para largo.

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