El anuncio de la impartición en algunos colegios públicos de clases de religión islámica, así como de religión cristiana evangélica, no ha gustado a muchos sectores de la comunidad educativa.

«Si fuera por nosotros, no se impartiría ninguna religión en los centros educativos valencianos», insisten desde el departamento que dirige Vicent Marzà, pero «la normativa estatal obliga y, de hecho, todos los centros imparten religión católica». «Esta Administración está obligada a velar por ofrecer también la asignatura de otras religiones cuando sus representantes lo piden y tienen firmados convenios estatales», agregan las mismas fuentes.

A partir de ahí, la enseñanza de religión evangélica o islámica será de «oferta obligatoria» en los centros en los que se implante, elegidos en zonas «donde podía haber demanda de alguna de las dos religiones». Para la organización de las clases, la Administración admitirá el agrupamiento de alumnado de diferentes grupos del mismo nivel, respetando la ratio máxima de cada etapa. Y «se podrá agrupar el alumnado de dos o mas niveles educativos de la misma etapa siempre que el grupo formado no sobrepase los diez alumnos».

Únicamente hay que tener en cuenta que la programación didáctica «debe ajustarse en todo momento a la normativa que rija en cada etapa educativa». «Esto afecta a la impartición de contenidos curriculares, estándares de aprendizaje evaluables y actividades complementarias y extraescolares, que deberán ser coherentes con los valores del proyecto educativo del centro», según Educación.

Lo mismo vale para la decisión sobre la utilización de libros de texto y materiales didácticos, cuya supervisión está en manos de las autoridades religiosas islámicas y evangélicas.

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